¿Qué es el pensamiento regenerativo?
El pensamiento regenerativo se presenta como un enfoque integral que trasciende la idea de la sostenibilidad tradicional. No se trata solo de minimizar el impacto negativo, sino de crear sistemas resilientes, capaces de renovarse y prosperar a lo largo del tiempo, inspirándose en la sabiduría de la naturaleza y sus ciclos de autorregulación y adaptación (Wahl, 2016). Este enfoque, que va más allá de la mera conservación, busca restaurar, renovar y mejorar los sistemas de los que formamos parte. Para ello, se basa en el pensamiento de sistemas, reconociendo la interconexión entre los elementos y la capacidad de la naturaleza para generar abundancia y resiliencia.
¿Qué diferencia hay entre sostenible y regenerativo?
| DIFERENCIAS | Sostenible | Regenerativo |
|---|---|---|
| Meta | No dañar: reducir el impacto negativo | Mejorar: dejar el sistema mejor de lo que estaba |
| Enfoque | Conservar lo que existe | Restaurar y renovar |
| Ejemplo | Reducir el uso de fertilizantes químicos | Reconstruir la salud del suelo para que no los necesite |
Principios del pensamiento regenerativo
Comprender el pensamiento regenerativo implica analizar sus principios clave, los cuales se nutren del pensamiento de sistemas. En primer lugar, se basa en la comprensión de las interconexiones entre los diferentes componentes de un sistema, reconociendo que nuestras acciones tienen un impacto en el conjunto y que la salud de un sistema depende de la salud de sistemas más grandes. Esto es a lo que se le llama pensamiento de sistemas, el cual nos ayuda a visualizar las relaciones de causa y efecto dentro de un sistema, permitiéndonos comprender cómo funciona y cómo podemos intervenir para regenerarlo. Asimismo, el pensamiento regenerativo promueve la colaboración y la participación, fomentando la creación de redes y sinergias entre diferentes actores. También valora la diversidad como fuente de resiliencia y reconoce la abundancia que surge de la variedad de perspectivas, recursos y formas de vida. Por último, se nutre de los ciclos naturales, aprendiendo de los procesos de crecimiento, decadencia y regeneración que se dan en la naturaleza, y busca diseñar sistemas adaptables y resilientes a los cambios, capaces de aprender y evolucionar.
Un caso mexicano: Chicza y los chicleros de Calakmul
Chicza, por ejemplo, reconoce la interconexión entre el bosque, los árboles, los chicleros y las comunidades locales, implementando prácticas que benefician a todos estos elementos. Esta empresa constituida como una Sociedad Anónima trabaja en colaboración con un consorcio de cooperativas (varias cooperativas agrupadas como consorcio) de chicleros, promoviendo el desarrollo económico y social de las comunidades, y pagando un precio justo a la labor de los chicleros de la selva maya. Durante nuestra visita en 2019 a los Productores Forestales de Calakmul (municipio de Campeche), nos explicaron cómo su proceso se nutre de los ciclos naturales, aprendiendo de los procesos de crecimiento, decadencia y regeneración que se dan en la naturaleza. La política de rotación de áreas de extracción de estos productores, que permite que los árboles descansen (por lo menos tres años) y se regeneren, es un claro ejemplo de este principio.
El pensamiento regenerativo en los negocios
En el ámbito económico, el pensamiento regenerativo, guiado por el pensamiento de sistemas, tiene un enorme potencial transformador. Permite crear empresas sostenibles que operen en armonía con el medio ambiente y generen valor para todos sus stakeholders. Asimismo, impulsa el desarrollo de productos y servicios que restauren el medio ambiente, promoviendo la innovación y la creación de soluciones que regeneren los ecosistemas. Además, fomenta modelos de consumo responsables, que prioricen la durabilidad, la reutilización y el reciclaje, reduciendo el impacto ambiental y promoviendo la economía circular.
Ejemplos: agricultura regenerativa, bioconstrucción y agua
En la práctica, son numerosos los ejemplos de empresas y organizaciones que están aplicando el pensamiento regenerativo. La agricultura regenerativa, por ejemplo, busca restaurar la salud del suelo, aumentar la biodiversidad y mejorar la captación de carbono a través de la rotación del tipo de cultivo. La bioconstrucción utiliza materiales naturales y técnicas de construcción que minimizan el impacto ambiental y promueven la eficiencia energética. La gestión de recursos hídricos basada en el pensamiento regenerativo busca restaurar los ciclos naturales del agua y garantizar el acceso a agua limpia para todos. En todos estos ejemplos, el pensamiento de sistemas permite comprender las interconexiones entre los diferentes elementos y diseñar soluciones que promuevan la regeneración de los sistemas.
Limitaciones
Si bien el pensamiento regenerativo ofrece un enfoque prometedor para abordar los desafíos actuales, también presenta limitaciones. Su aplicación puede ser compleja y requerir un cambio profundo en la mentalidad y las prácticas de las empresas y organizaciones. Además, la medición del impacto de las iniciativas regenerativas puede ser difícil, lo que dificulta la evaluación de su efectividad.
Preguntas frecuentes:
¿Qué es el pensamiento regenerativo?
Es un enfoque que va más allá de la sostenibilidad: no busca solo reducir el daño, sino restaurar y mejorar los sistemas sociales y ecológicos de los que formamos parte, inspirándose en los ciclos de la naturaleza y en el pensamiento de sistemas.
¿Qué diferencia hay entre sostenibilidad y regeneración?
La sostenibilidad busca no comprometer los recursos de las generaciones futuras, es decir, no dañar. La regeneración busca dejar los ecosistemas y las comunidades mejor de lo que estaban.
¿Qué es el pensamiento de sistemas?
Es una forma de analizar un problema considerando las relaciones entre todos sus elementos, en lugar de verlos por separado. Ayuda a entender cómo una acción en una parte del sistema afecta al conjunto.
¿Qué ejemplos de negocios regenerativos hay en México?
Chicza, que produce chicle natural con chicleros de la selva maya en Campeche y Quintana Roo, rota las zonas de extracción para que los árboles descansen al menos tres años y se regeneren. Otros ejemplos son los proyectos de agricultura regenerativa y permacultura.
Fuentes:
Wahl, D. C. (2016). Designing Regenerative Cultures. Triarchy Press.
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